
“El Juche en nuestra revolución”, Pyongyang, 1980
Muchos camaradas se beben el marxismo-leninismo de un solo trago en lugar de digerirlo y aprender a usarlo. Es perfectamente lógico pues que no puedan tomar iniciativas revolucionarias. Debemos atenernos irrevocablemente a los principios del marxismo-leninismo y aplicarlos de una forma creativa, de manera acorde a las condiciones concretas en nuestro país y en nuestra nación. El marxismo-leninismo no es un dogma, es una guía para la acción y una doctrina creativa. El marxismo-leninismo solamente puede probar su invencible poder si es aplicado de una manera creativa y acorde a la situación concreta de cada país. Si aplicamos las experiencias de otros países de una forma mecánica, ignorando la historia y las tradiciones de nuestro pueblo y sin tener en cuenta la realidad y el nivel de conciencia de nuestro pueblo, entonces esto nos conducirá a errores de dogmatismo y perjudicará la revolución. Tal praxis está reñida con el marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario.
“Sobre la eliminación del dogmatismo”, 28 de Diciembre de 1955
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