viernes, 16 de agosto de 2013

¿Cómo puedo ser machista? ¡Sí soy comunista!


Por @Obrera_liberal y @Kobaml

Me quedé atónito la primera vez que una feminista me llamó machista. Entonces pensaba que el mero hecho de llevar la bandera con la hoz y el martillo a las manifestaciones, era estar de lado de los oprimidos. Creia que ser comunista también suponía "salir de matrix" y por ende dejar de ser machista. Cuando realizaba actividades politicas utilizaba frases como "Mujer te quiero libre, bonita..." o "Mujer bonita es la que lucha" como consignas feministas. Resultó ser que detrás de estas "inofensivas" consignas se escondía detrás ese machismo que inunda toda la sociedad y parece invisible.

La primera vez que me explicaron que eran consignas muy machistas dije: "pero sí estoy llamando a la lucha, ¿qué tiene de malo?" Me explicaron que estas consignas solo hacen "válidas" a las mujeres según la visión de los hombres. Se sobreentiende que "mujer BONITA es la que lucha", que esta descripción es en realidad una afirmación del privilegio masculino... En la frase es "bonita", es bonita para el hombre...

Cuando insultaba a la Duquesa de Alba diciendo "Hija de puta esta" no veía ningún tipo de machismo. "¡Pero sí es burguesa, voy contra los opresores!" Me parecía un insulto más sin ningún tipo de contenido machista. Mi amiga volvió a recriminarme mi actitud y entonces empecé a sospechar que su feminismo era burgués porque me recriminó el insultar a la Duquesa, que pertenece a las clases dominantes.

Yo pensaba que la lucha feminista era una lucha secundaria porque por el mismo hecho de hacerse la revolución, la emancipación de la mujer se conseguiría justo después. Al analizar mis conductas y varias charlas con mi amiga "feminazi" me dí cuenta del horror...¡¡¡ERA MACHISTA!!! Me di cuenta de que era un privilegiado, parte de una "clase" dominante, la "clase" del varón. Tras esto mi amiga me recomendó leer a teóricas para comenzar mi concienciación feminista. (Gerda Lerner:" La creación del patriarcado", Federici, Despentes...) Y sobre todo escuchar a las feministas.
Descubrí una nueva "dimensión", el patriarcado lo inundaba todo, a todas las clases y a todos los sistemas políticos/económicos (esclavismo, feudalismo, capitalismo...)

Empecé a ver en pequeños detalles, en principio inocuos, ese machismo, como decir "que coñazo" es equivalente a algo malo y "la polla" es algo buenísimo; a abrirle la puerta para que pasaran las mujeres, prestarle mi abrigo cuando tenían frio... Repitiendo ese rol de "frágil", una "clase" débil.

Quiero decir con todo esto, que la revolución no traerá por arte de magia el fin del patriarcado (como no se hizo en la URSS y no lo han hecho en Cuba) La revolución es un requisito mínimo para la emancipación de la mujer pero no trae consigo la emancipación de la mujer. Es una batalla que tenemos que dar dentro de la propia revolución.

La formación "marxista tradicional" no es suficiente para conseguir un analisis sobre el patriarcado y su lucha contra él. Quiero decir que ser comunista sin una concienciación feminista, no acaba con esas actitudes machistas que repetimos constantemente, por eso el comunista de hoy tiene que estar en contra del capitalismo y burguesia al igual que contra el patriarcado y los machistas.

jueves, 20 de junio de 2013

¿Nada será mi nombre alguna vez?
¿Nada dejará en pos de mí en la tierra?
Al menos flores, al menos cantos...
¿Acaso en vano vinimos a vivir, a brotar sobre la tierra?


Haydée Tamara Bunke Bider "Tania"

miércoles, 15 de mayo de 2013

Comunicado del Partido Obrero Hungaro


A los partidos comunistas y obreros del Mundo:

El Partido Comunista Obrero Húngaro realizó su 25º Congreso Extraordinario el 11 de mayo de 2013 en Budapest. Hemos cambiado el nombre del partido. Ahora nuestra organización se llama Partido Obrero Húngaro. El cambio de nombre del partido no significa ningún cambio político ni ideológico. Queremos continuar nuestra lucha contra el capitalismo abiertamente, y no ser forzados a la ilegalidad. Por esto el congreso modificó el nombre del partido para permitir su registro como Partido Obrero Húngaro. Aunque cambia nuestro nombre, nuestros principios no. Seguimos siendo un partido marxista-leninista y comunista en lucha contra el capitalismo.

Hemos sido obligados a reunir este congreso porque el gobierno húngaro lanzó un nuevo ataque, muy serio, contra el partido. El 19 de noviembre del año pasado, el parlamento en Budapest adoptó un nuevo estatuto prohibiendo el uso público de nombres conectados con los “regímenes autoritarios del siglo XX”.

Esta ley entró en vigencia el 1 de enero de este año. De acuerdo con la Constitución húngara y la política del gobierno actual, los “regímenes autoritarios” son la dictadura fascista de Ferenc Szalasi, que existió entre octubre de 1944 y abril de 1945, y todos los gobiernos de la construcción socialista entre 1948 y 1990. Notarán que no se incluye la dictadura de Miklos Horthy, de 1919 a 1944.

De acuerdo con eso, ningún partido político, compañía, medio de comunicación, calle, plaza o sitio público puede incluir el “nombre de personas que hayan jugado un papel dirigente en la fundación, desarrollo o mantenimiento de los regímenes políticos autoritarios del siglo XX, ni palabras, ni expresiones, ni nombres de organizaciones que puedan relacionarse directamente con los regímenes políticos autoritarios del siglo XX”.

Esto significa que las 43 calles Lenin, 36 calles Karl Marx y seis calles Estrella Roja han sido rebautizadas. También lo serán las 44 calles Liberación, que conmemoraban la liberación de Hungría del fascismo hitleriano, y las 53 calles Endre Sagvari, que honran al mártir antifascista más importante de Hungría, asesinado en 1944 por la policía fascista. Su nombre no se debe mencionar. Todas las calles Ejército Popular, Frente Popular y República Popular deben desaparecer. La conocida Plaza Moscú de Budapest ha sido rebautizada hace poco.

En efecto, el uso público de palabras y categorías tales como “comunista”, “socialista”, “liberación” y muchos otros se han vuelto ilegales.

¿Por qué las fuerzas pro capitalistas atacan a nuestro partido? Porque Hungría está en crisis. Casi 500 mil personas están oficialmente registradas como desempleadas, algo más del 11% del personal. Una cantidad parecida de jóvenes trabajan en otros países de la Unión Europea, principalmente Gran Bretaña, Austria y Alemania, porque no encuentran empleo en su país. Aun así, la tasa de desempleo juvenil (menores de 25 años) en Hungría está en más del 28%.

El gobierno del partido Fidesz -Unión Cívica Húngara-, dirigido por el primer ministro Viktor Orban conoce bien estos datos, mientras proclama el “milagro húngaro”. La realidad es que mucha gente del común está peor que nunca.

Las fuerzas pro capitalistas en Hungría saben muy bien que sólo nuestro partido propone una alternativa real al desempleo masivo, la pobreza y la ocupación colonial de Hungría por parte de las compañías multinacionales.

Cada vez más gente se despierta y se da cuenta que no sólo los gobiernos capitalistas son culpables de su difícil situación. Es el sistema capitalista en general que no funciona, al menos para ellos. También aprecian que los comunistas húngaros estamos al lado de los trabajadores. Nuestro partido ha acumulado un considerable capital moral en nuestra sociedad.

Agradecemos su solidaridad con nuestra lucha. Difundan la situación que vivimos en Hungría y sepan que pueden contar con los comunistas húngaros.

Con saludos de camarada.

Gyula Thürmer
Presidente

martes, 9 de abril de 2013

El Camarada Enver Hoxha sobre la burguesia y el proletariado




La lucha del proletariado contra la burguesía es dura, inexorable y se desarrolla de continuo. Frente a
frente se encuentran dos grandes fuerzas sociales. De un lado, la burguesía capitalista imperialista,
que es la clase más salvaje, más embaucadora y más sanguinaria que haya conocido la historia. De
otro lado, está el proletariado, la clase totalmente despojada de los medios de producción, la clase
oprimida y explotada despiadadamente por la burguesía, y, al mismo tiempo, la clase más avanzada
de la sociedad, que piensa, crea, trabaja, produce, y que, sin embargo, no goza de los frutos de su
trabajo.


Enver Hoxha, El Imperialismo y la Revolución