domingo, 19 de junio de 2011

Hoja comunista unitaria repartida en las marchas del 19J


¡Democracia para el pueblo trabajador!



PCPE, PTE y Unión Proletaria

Hoy coincidimos, marchando en estas columnas, trabajadoras y trabajadores afectados por la reforma laboral y de las pensiones, parados, funcionarios a los que recortaron su sueldo, pensionistas con sus pagas congeladas, colectivos sobre los que la crisis y el desempleo se ceban todavía con más virulencia como jóvenes, mujeres, inmigrantes, ... Todos nosotros somos víctimas de este sistema económico en el que los caprichos del mercado empeoran cada vez más las condiciones de vida de la mayoría de la población. Pero ese mercado al que el gobierno obedece ciegamente y en nombre del cual se hacen todos los recortes, tiene nombre y apellidos, no es otro que los grandes empresarios de este país: Botín, Florentino Pérez, Amancio Ortega, etc. Son ellos los que dictan las políticas del gobierno de turno.

Por tanto, el sistema político que sufrimos – corrupción generalizada, falta de participación ciudadana, ley electoral antiproporcional, ...- no es sino el fiel reflejo del sistema económico que condena a condiciones de miseria a los trabajadores y las capas populares, que lleva al pequeño comerciante y al pequeño productor a la ruina, para que el gran capital pueda seguir amasando enormes fortunas.

Detrás de esta aparente democracia con multitud de partidos políticos, no se esconde otra cosa que los intereses de la gran patronal de este país pintados de azul, rosa o verde, dependiendo de las circunstancias. Pero, simplemente raspando esa capa de pintura superficial, descubriremos quien les financia y, por tanto, a quien obedecen. Descubriremos que esos pocos que realmente gobiernan y a los cuales nadie ha votado son capaces de cualquier cosa para seguir incrementando sus ganancias: recortes de derechos laborales y sociales, a escala nacional, y masacrar pueblos enteros para robarles su petróleo y demás riquezas, a escala internacional.

Llegados a este punto es totalmente comprensible y lógico que muchos de nosotros hayamos dicho ¡BASTA! y llenado las calles y plazas de muchas ciudades exigiendo una democracia real, diciendo que estos políticos no nos representan. Y, es cierto, estos políticos sólo representan a ese pequeño y elitista círculo de los grandes empresarios de este país.

Pero para acabar con esta farsa, para conseguir esa democracia real debemos ser capaces de superar algunos prejuicios inculcados por esos mismos que nos gobiernan, porque si inconscientemente reproducimos la misma estructura, la imposición de una minoría sobre la mayoría mediante los consensos, no seremos realmente democráticos. Tampoco podemos dejarnos influir por prejuicios individualistas y rechazar la forma más elevada de los trabajadores para organizarse y defender sus derechos: el Partido Comunista. Porque el problema no son los partidos o los políticos, sino a quien obedecen.

Históricamente los partidos comunistas siempre han defendido los intereses de los trabajadores, han participado en las luchas populares articulando y combinando tanto las luchas políticas por conseguir una democracia más participativa, donde no haya sitio para los corruptos, con representantes electos que puedan ser revocados si no lo están haciendo bien, etc., como las tan importantes luchas económicas, atacando allí donde se sustenta el sistema capitalista y desarrollando la confrontación no sólo en la calle sino en el puesto de trabajo, exigiendo al empresario permanentemente la mejora de las condiciones de la clase obrera y utilizando para ello las dos herramientas básicas que poseemos los trabajadores: la huelga y el sindicato.

No podemos dar la espalda a las personas y organizaciones que llevan años luchando, debemos unirnos todos y todas: trabajadores, estudiantes, jubilados, funcionarios, autónomos, inmigrantes, etc., para arrebatar el poder a la dictadura de los mercados, a esos pocos grandes empresarios que nos gobiernan, utilizando todos los medios a nuestro alcance.

La unidad y la organización son las armas de nuestra clase social, y por eso debemos estar unidos y organizarnos de la mejor forma posible para lograr esa democracia real que no es otra cosa que el socialismo. Así, sindicatos, asociaciones de vecinos, etc. a pesar de las justas críticas que hay que hacer a algunos de sus dirigentes siguen siendo imprescindibles para nuestra lucha.

Ahora que el capitalismo está en crisis, pretende que renunciemos a nuestras banderas de combate y que quedemos indefensos ante sus agresiones. ¡No lo permitamos!

¡Por la Huelga General!

¡Viva la lucha obrera y popular por la revolución socialista!







viernes, 17 de junio de 2011

El Maestro Lenin en relación al "15-M"


Para saber ayudar a la «masa», para adquirir su simpatía, su adhesión y su apoyo, no hay que temer las dificultades, las zancadillas, los insultos, los ataques, las persecuciones de los «jefes» (que, oportunistas y socialchovinistas, están en la mayor parte de los casos en relación directa o indirecta con la burguesía y la policía) y trabajar obligatoriamente allí donde esté la masa. Hay que saber hacer toda clase de sacrificios, vencer los mayores obstáculos para entregarse a una propaganda y agitación sistemática, tenaz, perseverante, paciente, precisamente en las instituciones, sociedades, sindicatos, por reaccionarios que sean, donde se halle la masa proletaria o semiproletaria.

La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo

miércoles, 15 de junio de 2011

Los aparatos del Estado organizan un montaje contra el PCPE y contra los CJC



COMUNICADO DEL COMITÉ EJECUTIVO ANTE LA DETENCIÓN DE CAMARADAS EN ASTURIES 

La persecución contra los comunistas en este país da un salto cualitativo con la detención, este martes día 14, de dos militantes del PCPE, uno de ellos miembros del Comité Central del Partido, y el aviso de detención de otros tres militantes más.

La maniobra policial lanza una acusación de terrorismo contra estos miembros del Partido por, supuestamente, haber lanzado unos cócteles molotov el día 15 de enero en un pueblo de Asturias, y pone a los militantes detenidos a disposición de la Audiencia Nacional.

Estas acusaciones de la policía carecen de la más elemental base de veracidad, puesto que son actuaciones que no se corresponden con la línea política de lucha de masas del PCPE, expresada en sus documentos teóricos y en su propia práctica política.

Solo es en el contexto de la agudización de la lucha de clases, con las crecientes dificultades del capitalismo español para afrontar su profunda crisis estructural, y el terror del bloque del poder al ascenso de las luchas obreras y populares buscando una salida socialista y comunista, como se puede comprender que se proceda a esta burda maniobra para tratar de alejar a la organización revolucionaria del apoyo de las masas obreras.

Los servicios secretos organizaron todo tipo de manejos durante la dictadura franquista para incriminar al movimiento comunista que luchaba contra la dictadura fascista, hoy -en el contexto de la lucha contra el comunismo que se desarrolla en el marco de la UE-, el capital recurre a nuevos métodos para tratar de frenar el ascenso de la organización de los comunistas en España. Y así, no es casualidad que estas detenciones se produzcan justo en uno de los municipios donde el PCPE obtuvo representación en las pasadas elecciones municipales, en el Ayuntamiento de Carreño.

El Comité Ejecutivo denuncia este montaje policial, que tiene el antecedente de otro juicio que está pendiente de celebrar en Barcelona el próximo día 1 de diciembre, donde también se vierten falsas acusaciones contra tres militantes de la organización. Esta situación ha sido denunciada a nivel internacional, e incluso presentada una interpelación en el Parlamento Europeo por el Partido Comunista de Grecia.

El Comité Ejecutivo del PCPE manifiesta con toda firmeza que no se dejará chantajear por los aparatos del estado, con estas, ni con otras maniobras que se puedan realizar contra su actividad política y contra sus militantes.

El Comité Ejecutivo del PCPE exige la inmediata puesta en libertad sin cargos de los militantes detenidos. Igualmente exige una inmediata investigación de quienes hayan participado en la preparación de esta descarada maniobra y la depuración de las responsabilidades en los aparatos del estado que lo han organizado.

El Comité Ejecutivo del PCPE llama a todas las organizaciones obreras y populares a apoyar estas denuncias y a participar en las movilizaciones que se organizarán inmediatamente en solidaridad con los compañeros detenidos y en denuncia de esta actuación de los aparatos del estado.

Comité Ejecutivo del PCPE a 14 de junio de 2011

 

lunes, 13 de junio de 2011

Stalin. Carta a Ivanov



Carta de Ivanov al camarada Stalin

Al Camarada Stalin
de parte de Ivanov, propagandista
titular del Comité de Sector de la
Juventud Comunista Leninista de la URSS
en Manturov (región de Kursk).

Estimado camarada Stalin,

Le ruego encarecidamente de aclararme la siguiente cuestión:

Aquí donde me encuentro, así como en el Comité regional de la Juventud Comunista, existen dos maneras de concebir la victoria definitiva del socialismo en nuestro país, o más bien se confunde el primer grupo de contradicciones con el segundo. En las obras de usted sobre el destino del socialismo en la Unión Soviética se habla de dos grupos de contradicciones: las internas y las externas.

En cuanto al primer grupo de contradicciones está claro que las hemos resuelto: el socialismo en el interior del país ha triunfado.

Quisiera tener una respuesta acerca del segundo grupo de contradicciones, es decir, las que existen entre el país del socialismo y los países capitalistas. Usted señala que la victoria definitiva del socialismo significa la solución de las contradicciones externas, la completa garantía contra la intervención, y por consecuencia, contra la instauración del capitalismo. Sin embargo, este grupo de contradicciones puede ser resulto solamente mediante los esfuerzos de los obreros de todos los países.

También el camarada Lenin nos enseñaba que “se puede vencer definitivamente sólo a escala mundial, sólo mediante los esfuerzos unidos de los obreros de todos los países”.

En el curso de propagandistas titulares en el Comité regional de la Juventud Comunista de la URSS yo dije, basándome en las obras suyas, que la victoria del socialismo puede ser definitiva solamente a escala mundial; pero los militantes del Comité regional, Urogenko (primer secretario del Comité regional de la Juventud Comunista) y Kazelkcov (instructor de propaganda) califican mi intervención de “salida trotskista”...


Les mostré las citas de sus obras sobre esta cuestión pero Urogenko me dijo que cerrara el libro, afirmando que “eso lo decía el compañero Stalin en 1926, pero ahora estamos en el 1938; que en aquel momento no teníamos todavía la victoria definitiva, mientras ahora sí la tenemos, que no se trata de estar pensando ahora en la intervención y en la restauración”. Además me dice: “Nosotros tenemos ahora la victoria definitiva del socialismo y tenemos la total garantía contra la intervención y contra la restauración del capitalismo”. De esta forma me han considerado cómplice del trotskismo, me han sacado del trabajo de propaganda y han puesto en cuestionamiento mi permanencia en la Juventud Comunista.


Le ruego, camarada Stalin, que me explique si tenemos la victoria definitiva del socialismo o si todavía no la tenemos. ¿Puede ser que yo no haya encontrado la documentación de actualidad complementaria sobre esta cuestión en relación a algún cambio reciente?

Yo considero que la declaración de Urogenko es antibolchevique, sosteniendo que las obras de Stalin sobre esta cuestión ya están un poco envejecidas. ¿Puede ser que los militantes del Comité regional hayan tenido razón en considerarme trotskista? Esto me molesta mucho y me ofende.

Le ruego, camarada Stalin, que se permita responderme a esta dirección:

Iván Filippovich Ivanov,
Soviet de la aldea Pervi Zassiem,
Distrito de Manturov,
Región de Kursk.
18-1-38
Firmado: Ivanov.

Carta de Stalin al camarada Ivanov.

Al camarada Iván Filippovic Ivanov,

La razón la tiene usted desde luego y son sus adversarios ideológicos, es decir los camaradas Urogenko y Kazelkov, quienes se han equivocado. Y esto por qué.

Está fuera de dudas de que la cuestión de la victoria del socialismo en un solo país, es este caso el nuestro, tiene dos aspectos diferentes.

El primer aspecto de la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro país abarca el problema de las relaciones entre las clases en el interior del país. Esto es en el campo de las relaciones internas. ¿Puede la clase obrera de nuestro país superar las contradicciones con nuestros campesinos y establecer con ellos una alianza, una colaboración? ¿Puede la clase obrera de nuestro país, en alianza con los campesinos, derrotar a la burguesía de nuestro país, arrebatarle la tierra, las oficinas, las minas, etc., y construir una sociedad socialista completa?

Estos son los problemas ligados al primer aspecto de la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro país.

El leninismo responde a estas preguntas afirmativamente.

Lenin enseña que “nosotros tenemos todo lo necesario para la edificación de una sociedad socialista completa”. Nosotros podemos y debemos por lo tanto, con nuestras propias fuerzas, vencer nuestra burguesía y construir la sociedad socialista. Trotski, Zinoviev, Kamenev y caballeros similares, que se convirtieron más tarde en espías y agentes del fascismo, negaban la posibilidad de edificar el socialismo en nuestro país sin que antes la revolución socialista haya vencido en los otros países, en los países capitalistas. Estos caballeros, en sustancia, querían reconducir nuestro país hacia atrás en la vía del desarrollo burgués, cubriendo su apostasía con falsos argumentos sobre la “victoria de la revolución” en otros países. Ha sido precisamente sobre este punto en el que se han desarrollado las discusiones en nuestro partido durante estos días. La sucesiva marcha del desarrollo de nuestro país ha demostrado que el Partido tenía razón, y que Trotski y compañía estaban equivocados.

De hecho, mientras tanto, hemos sido capaces de liquidar nuestra burguesía, de establecer una colaboración fraternal con los campesinos y construir, en lo esencial, la sociedad socialista, aunque la revolución socialista no haya vencido en los otros países.

Esto es lo que respecta en cuanto al primer aspecto de la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro país.

Yo pienso, camarada Ivanov, que su controversia con los camaradas Urogenko y Kazelkov no se refiera a este aspecto de la cuestión.

El segundo aspecto sobre la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro país abarca el problema de las relaciones de nuestro país con los otros países, con los países capitalistas, el problema de las relaciones de la clase obrera de nuestro país con la burguesía de los otros países. Esto se da en el campo de las relaciones exteriores internacionales.

¿Puede el socialismo en un país que está rodeado por potentes países capitalistas considerarse completamente libre del peligro de una invasión armada (intervención) y, por consecuencia, del intento de restauración del capitalismo en nuestro país? ¿Pueden nuestra clase obrera y nuestros campesinos con sus propias fuerzas, sin una ayuda seria de la clase obrera en los países capitalistas, vencer la burguesía de los otros países, así como han vencido la propia burguesía? En otras palabras: ¿se puede considerar la victoria del socialismo en nuestro país definitiva, es decir, libre del peligro de una agresión militar y de intentos de restauración del capitalismo, mientras la victoria del socialismo existe en un solo país y mientras continúe existiendo el asedio capitalista?

Estos son los problemas que se asocian al segundo aspecto de la cuestión de la victoria del socialismo en nuestro país. El leninismo responde a estos problemas negativamente. El leninismo enseña que la victoria definitiva del socialismo en el sentido de una plena garantía contra la restauración de las relaciones burguesas es posible solamente a escala internacional (ver la conocida resolución de la 14ª conferencia del Partido Comunista de la URSS). Eso significa que la ayuda comprometida del proletariado internacional es esa fuerza sin la cual no se puede resolver el problema de la victoria definitiva del socialismo en un solo país. Esto no significa naturalmente que nosotros debamos quedarnos con los brazos cruzados esperando una ayuda desde fuera. Al contrario, la ayuda del proletariado internacional debe ser conjunta con nuestro trabajo en el fortalecimiento del Ejército Rojo y de la Flota Roja para la movilización de todo el país en la lucha contra la agresión militar en los intentos de restauración de las relaciones burguesas.

Aquí tenemos lo que dice Lenin a propósito:

“Nosotros vivimos no solamente en un Estado, sino en un sistema de Estados, y la existencia de la República Soviética al lado de los otros Estados imperialistas por un período de tiempo no es concebible. Al final, el uno o el otro vencerá. Esto significa que la clase dominante, el proletariado, si quiere dominar y dominará, debe demostrarlo, también con su organización militar” (tomo 24 pág, 122, Ed. en ruso).

Y más adelante:

“Nosotros estamos rodeados de hombres, de clases, de gobiernos que declaran abiertamente su odio contra nosotros. Nosotros tenemos que recordar que estamos siempre a un pelo de una invasión” (tomo 27, pág. 117).

Esto está dicho con agudeza y con fuerza, pero también honestamente y llanamente, sin adornos, como sabía hablar Lenin.

Sobre la base de estas premisas, en las Cuestiones del Leninismo de Stalin se dice:

“La victoria definitiva del Socialismo es la plena garantía contra los intentos de intervención, y por lo tanto de restauración, ya que un intento de restauración puede tener lugar solamente con un serio apoyo desde afuera, solo con el apoyo del capital internacional. Por eso, el sostén de nuestra revolución por parte de los obreros de todos los países, y con mayor razón el triunfo de estos obreros, aunque solo sea en unos cuantos países, es la condición necesaria para la plena garantía del primer paso victorioso contra los intentos de intervención y de restauración, la condición necesaria para la victoria definitiva del Socialismo” (Cuestiones del Leninismo, 1937, pág. 134).

En realidad sería ridículo y tonto cerrar los ojos sobre el hecho del asedio capitalista y pensar que nuestros enemigos externos, por ejemplo los fascistas, no buscarán la ocasión de llevar a cabo una agresión armada contra la URSS. Pueden pensar así solamente los ciegos fanfarrones y los enemigos escondidos, que quieren adormecer al pueblo. No sería menos ridículo negar que en el caso de que una intervención militar tenga un mínimo de éxito, los intervencionistas tratarían en las zonas ocupadas por ellos de destruir el régimen soviético y de restaurar el régimen burgués. ¿Acaso Denikin y Kolchak no restauraron el régimen burgués en las zonas que ocuparon? ¿En qué son mejores los fascistas que Denikin y Kolchak? Negar el peligro de una intervención militar y los intentos de restauración mientras exista un cerco capitalista, solo lo pueden hacer los enredadores y los enemigos escondidos que quieren esconder con fanfarronerías la propia hostilidad o que tratan de desmovilizar al pueblo. ¿Pero es posible considerar la victoria del socialismo en un solo país definitiva si este país tiene alrededor un cerco capitalista y que ésta esté garantizada plenamente contra la amenaza de una intervención y de restauración? Está claro que no es posible.

Esta es la situación con respecto a la cuestión de la victoria del socialismo en un solo país.

Se deduce que esta cuestión contiene dos problemas diferentes:

a) el problema de las relaciones internas de nuestro país, o sea, el problema de la victoria sobre nuestra burguesía y la edificación del socialismo integral;
b) el problema de las relaciones externas de nuestro país, o sea, el problema de la plena garantía de nuestro país contra los peligros de una intervención militar y de restauración.

El primer problema ya ha sido resuelto, ya que nuestra burguesía se ha liquidado y el socialismo se ha ya edificado esencialmente. A esto lo llamamos victoria del socialismo o, más exactamente, victoria de la edificación socialista en un solo país. Nosotros podríamos decir que nuestra victoria es definitiva si nuestro país estuviera en una isla y si alrededor de él no hubiera numerosos países, países capitalistas. Y debido a que no vivimos en una isla sino en un “sistema de estados” del cual una parte considerable es hostil al país del socialismo, creando así el peligro de una intervención y una restauración, nosotros decimos que abiertamente y honestamente que la victoria del socialismo en nuestro país no es todavía definitiva. De aquí se deduce que el segundo problema no está todavía resuelto y que hará falta resolverlo. Más aún: no es posible resolver el segundo problema de la misma forma en el cual se ha resuelto el primer problema, o sea, mediante los esfuerzos únicos de nuestro país.

El segundo problema se puede resolver mediante la unión de los esfuerzos serios del proletariado internacional con los esfuerzos todavía más serios de todo nuestro pueblo soviético. Es necesario afianzar y consolidar los lazos proletarios internacionales de la clase obrera de la URSS con la clase obrera de los países burgueses, es necesario organizar la ayuda política de la clase obrera de los países burgueses a la clase obrera de nuestro país en caso de una agresión militar contra nuestro país, así como es necesario organizar cualquier tipo de ayuda de la clase obrera de nuestro país a la clase obrera de los países burgueses; se necesita reforzar y consolidar con todos los medios nuestro Ejército Rojo, nuestra Flota Roja, nuestra Aviación Roja, nuestra Sociedad de apoyo a la defensa aeroquímica. Se necesita que todo nuestro pueblo esté en estado de movilización para que esté listo a hacer frente al peligro de una agresión militar, para que “ninguna casualidad” y ninguna maniobra de nuestros enemigos externos nos puedan agarrar por sorpresa.

De su carta resulta que el camarada Urogenko tiene otro punto de vista, no del todo leninista. Él, de hecho, afirma que “nosotros tenemos ahora la victoria definitiva del socialismo y tenemos la plena garantía contra la intervención y contra la restauración del capitalismo”. Que no le quepa la duda de que el camarada Urogenko está completamente equivocado. Una afirmación semejante como la del camarada Urogenko solamente se puede explicar con la incomprensión de la realidad que nos rodea y con la ignorancia de los principios elementales del leninismo, o bien con la estéril jactancia de un joven burócrata enamorado de su persona. ¿Si realmente “tenemos la plena garantía contra la restauración del capitalismo” tenemos necesidad de un potente Ejército Rojo, de una Aviación Roja, de una potente Sociedad de apoyo de la defensa aeroquímica, del afianzamiento y de la consolidación de los lazos proletarios internacionales? ¿No sería mejor utilizar los billones que gastamos en fortalecer el Ejército Rojo en otros objetivos y reducir al mínimo el Ejército Rojo o incluso disolverlo totalmente? Personas como el camarada Urogenko a pesar de que subjetivamente están entregados a nuestra causa, objetivamente son peligrosos para nuestra causa, ya que con su jactancia, voluntariamente o involuntariamente (es lo mismo) adormecen a nuestro pueblo, desmovilizan los obreros y los campesinos y ayudan a los enemigos a agarrarnos por sorpresa en el caso de complicaciones internacionales.

En cuanto al hecho, camarada Ivanov, que por lo que parece “lo han sacado del trabajo de propaganda y le han puesto la cuestión de su permanencia en la Juventud Comunista” no se debe preocupar. Si los hombres del Comité regional de la Juventud Comunista quieren realmente parecerse al suboficial Priscibeiev, el conocido personaje de Chejov, podemos estar seguros que perderán. En nuestro país los Priscibeiev no gustan.

Ahora puede juzgar si ha envejecido el conocido fragmento del libro “Cuestiones del leninismo”, a propósito de la victoria del socialismo en un solo país. Quisiera yo mismo que envejeciera, para que en el mundo no hubiera cosas tan desagradables como el cerco capitalista, el peligro de una agresión armada, el peligro de la restauración del capitalismo, y otras por el estilo. Pero desgraciadamente estas cosas desagradables continúan existiendo.

12-2-1938
STALIN